Mi bebé y su tiranía

 

 

Me pregunto si esta situación les sonará familiar… 
Están en un centro comercial con su hija o hijo pequeño y pasaron a lado del área de juguetería, ya que hay que aceptarlo es imposible el ir con niños a un centro comercial y no pasar a lado de la juguetería, en ese momento pasa lo que ustedes ya temían; ¿Me compras un juguete? Ustedes como padres ya habían hablado con sus hijos antes de entrar a la juguetería “no vamos a comprar nada; ¿De acuerdo?” y habían recibido una afirmativa como respuesta. Sin embargo, lo inevitable pasa y su pequeño al no tener el juguete rompe en llanto, corriendo a lo largo del área de juguetería y tirándose en el suelo lanzando pataletas al aire. En ese momento nos vemos enfrentados a un terrible dilema, por un lado, podríamos comprarle el juguete y ahorrarnos un mega berrinche a lo largo el centro comercial; por otro lado, podemos mantenernos firmes y no comprarle el juguete y aguantar un berrinche de tal magnitud en el que las personas nos volteen a ver solo para asegurarse de que no le estamos haciendo nada malo al niño, nos inunda la pena y el estrés y lo probable es que al final acabemos cediendo a la demanda inicial de nuestra pequeña o pequeño y les acabemos comprando lo que querían. Como esta situación y muchas otras tal como darles de comer en lugar de permitir que coman ellos por su cuenta, solo para asegurarnos de evitar llantos y pataletas o dejar de comer o hacer una actividad para hacer lo que nos demanden son situaciones a las que los padres se enfrentan de manera diaria y usualmente quienes salen victoriosos son nuestros hijos.

A pesar de lo tentador que parezca el cumplir su berrinche y ahorrarnos la reacción de nuestra hija o hijo, tal vez no sea la mejor idea… 

 

Nuestros hijos son seres en desarrollo los cuales presentan una gran facilidad para adaptarse y adaptar su entorno a su gusto. Conforme comienzan a comprender el mundo que les rodea se les es más sencillo manipularlo que adaptarse al mismo, este es un proceso por el que todos pasamos día con día. Sin embargo, habrá ocasiones en las que no podemos obtener lo que queremos, por lo menos no de manera inmediata, y tendremos que lidiar con ello soportando nuestra propia frustración y adaptándonos al entorno. Si a nuestros hijos les concedemos cada detalle y cada berrinche nunca podrán desarrollar habilidades necesarias para la vida diaria tal como control de impulsos, flexibilidad y capacidad de adaptación, entre otras, por lo que se verán constantemente en situaciones para las cuales no estén preparados emocionalmente para lidiar, en otras palabras, al acceder todas sus demandas y evitamos un problema inmediato le estamos generando problemas en su futuro. 

 

Esto no implica que desde este momento nuestros hijos deban de vivir bajo nuestra tiranía o que seamos nosotros los que vivamos bajo la suya, significa que hay que encontrar un balance entre demandas, frustraciones y recompensas. El que nuestro hijo demande algo es inevitable; sin embargo, en ocasiones, dicha demanda solo será cumplida si brinda un logro a cambio, tal cómo dejar el chupón, sacar buenas notas, comer por si solo(a), entre otros. También debe de haber ocasiones en las que se les impida su demanda y ellos logren tolerar la frustración de no obtener lo que deseen. El terrible NO que tanto miedo nos da decir a nuestros hijos es positivo si es administrado de manera calmada, argumentada y anticipada. Aunque en ocasiones, sobre todo las primeras veces que lo intentemos, tengamos como respuesta una ola de berrinche y enojo nosotros como padres tenemos que ser capaces de tolerarlo y no ceder, de esta manera reforzamos que ellos toleren la frustración, comprendan que hay normas sociales a su alrededor, facilitemos su capacidad de adaptación futura y observen la manera en que nosotros podemos mantener la calma y seguir cuidando de ellos y queriéndolos a pesar de que no obtuvieron lo que deseaban. 

 

Algunos indicadores que pueden ayudar a la convivencia diaria con tu hijo o hija son:

- Marcar tiempos aproximados (hora del baño, tiempo de comida, etc.).

- Anticipar instrucciones antes de los eventos (antes de llegar al centro comercial comentarles a nuestros hijos, que no tendrán juguete ese día).

 

- Generar un sistema de recompensas (estas deben de ser proporcionales al logro).

- No todo son reglas ni regaños (dejar un tiempo al día de convivencia y juego con los hijos en los que nosotros nos adaptemos a sus reglas de juegos).

 

- No echarnos para atrás (si una regla fue marcada, no es recomendable el romperla ya que se perderá el sentido de normas).

 

- Reglas para todos (Realizar un esquema de pocas reglas específicas que todos los miembros de la familia deban de seguir, por ejemplo, no levantarse de la mesa hasta acabar de comer).

 

- No sentirnos presionados por lo que otras personas piensan (la mayoría de los otros padres han pasado por lo mismo que tú, no te preocupes que ultimadamente se trata de tu hijo y no del de ellos).

 

 

 

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